Sunsoft y el valor añadido (segunda parte)

sunsoft2-introContinuación de: Sunsoft y el valor añadido (primera parte)

La semana pasada dejamos a Sunsoft en una situación muy ventajosa. Su lucidez, unida al efecto reclamo que tienen las licencias para el público occidental, no pasaba desapercibida y se empezó a asimilar la firma Sunsoft como garantía de calidad. No obstante, no todo en la inagotable desarrolladora orbitaba alrededor de los juegos de acción, si bien es cierto que eran los títulos de este género los que traspasaban las fronteras. Su catálogo también se alimentaba de ciertos trabajos orientados a las aventuras conversacionales, los RPG, el béisbol o el mahjong, destinados a un público objetivo difícil de encontrar en América o Europa. Una serie de “japonesadas” sin mucho interés, aunque quizá títulos como el puzlero Pri Pri: Primitive Princess en Game Boy, o la aventura de acción City Hunter en PC-Engine (Turbografx-16) puedan poseer cierto atractivo para el jugador más curioso.

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Sunsoft y el valor añadido (primera parte)

sunsoft-introDecir Sunsoft es decir nostalgia y calidad. Y es que los jugadores tendemos siempre a quedarnos con lo mejor y nos gusta ensalzar lo que nos hizo felices. Al mismo tiempo, apartamos de nuestra memoria todo aquello que no encaja con ese recuerdo idealizado, perfecto e incluso ejemplarizante. Sunsoft encaja perfectamente en nuestro esquema de enaltecimiento melancólico, pero también, por otra parte, poco se sabe de ella más allá del apogeo del que disfrutó durante los últimos años de la década de los ochenta y los primeros de los noventa.

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Oddworld Inhabitants

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Mundo raro éste

Mudokons, glukkons, sligs, gabbits y steefs. Imaginación, talento, humor negro, ambición y desorden. Oddworld Inhabitants es una compañía única e irrepetible, por eso la queremos. Nos alegra, nos enfada, nos crea hypes absurdos que nunca llegan a nada, y nos desespera. No se le puede exigir demasiado pues no es un estudio rico y poderoso, pero a veces nos conformaríamos con que no jueguen con nuestro corazoncito, que uno ya no está para estos trotes.

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