Deus Ex

deusex-intro

Libertad sobredimensionada

El mundo del futuro es un cruel agujero infecto y corrupto. Tantos escritores y autores de ciencia ficción no pueden estar equivocados. Aunque quizá es culpa de la propia literatura, es muy cierto que cuesta imaginarse un mundo donde el desarrollo tecnológico y biomecánico sea utilizado con fines exclusivamente benignos y humanitarios. Las mayores proezas del ser humano acaban siendo meras herramientas del mal que conducen a la humanidad a un periodo de oscurantismo e involución. Esta temática es tan recurrente y la tenemos grabada tan a fuego que cuesta trabajo confiar en los hombres y mujeres del mañana. Por suerte, existen excelsas obras de ficción como la que hoy tratamos que nos ponen sobre aviso al mismo tiempo que nos permiten vestir la piel de la persona que tendrá el futuro de la civilización en sus manos: el jugador.

Sigue leyendo

Oddworld: Stranger’s Wrath

“No me obligues a dispararte una araña, baby”

“No me obligues a dispararte una araña, baby”

Me encanta el universo Oddworld y soy incapaz de disimularlo. Adoro todas esas extrañas criaturas de aspecto horrible aunque capaces de ganarse nuestro corazoncito o nuestra más sincera repulsión. Los juegos de Oddworld siempre tienen un mensaje, una pequeña moraleja con carácter ecologista y de respeto hacia las formas de vida en armonía con la naturaleza. Eso, junto con su capacidad de crear personajes carismáticos aunque estereotipados y ambientaciones absolutamente reconocibles, hicieron de Oddworld una marca con una base de fans bastante amplia. Stranger’s Wrath, publicado en 2005 y en exclusiva para Xbox, es su último parto, su retoño más reciente y atrevido. Aunque también rabiosamente original.

Sigue leyendo

Half-Life

halflife-intro

Un FPS para enmarcar

Todo jugador tiene sus filias y sus fobias en cuanto a géneros de videojuegos. Yo me pirro por los plataformas y los puzles, así como también, en menor medida, por las aventuras gráficas, los shmups de navecitas y los action rpg. En la banda contraria encontramos los juegos de carreras y los rpg por turnos, que no me van mucho; y sobre todo los FPS (shooters en primera persona), el género que nunca me ha terminado de convencer, fundamentalmente desde que empezaron a proliferar en consolas en los últimos años. Pues bien, Half-Life es un FPS puro y duro. ¿Quiere decir eso que voy a soltar bilis durante trece párrafos? En absoluto. Pueden seguir leyendo sin miedo.

Sigue leyendo